Lilith —la Luna Oscura o Dark Moon (apogeo lunar)— es un punto de la carta natal que señala aquella parte de nosotras que no ha cedido a los recortes de la socialización.
Es el lugar psíquico donde habita lo auténtico, lo indómito, aquello que no pudo ser domesticado sin perder verdad.
Cuando Lilith está activada o potente en la carta, suele señalar emociones intensas, sobresaltadas, no validadas por el entorno familiar. Estas emociones, al no encontrar acogida ni lenguaje, tienden a ser reprimidas, fragmentadas o proyectadas, convirtiéndose en demandas hacia el afuera o en conflictos recurrentes con el entorno.
Lilith no se apaga.
Lo que no se reconoce vuelve como destino.
En algún punto de la vida, la experiencia —a menudo a través de crisis, vínculos o quiebres— nos coloca en la escena inevitable: emancipar esas fuerzas, darles lugar, liberarlas, aun cuando ello tenga consecuencias. Lilith no pide permiso; exige coherencia.
Trabajar con la Luna Oscura no es un ejercicio teórico.
Requiere habilidades internas específicas, entre ellas:
- Iniciar un vínculo auténtico con el otro y con el propio inconsciente, sin pactos de negación.
- Sostener una doble mirada: habitar la propia subjetividad con empatía radical hacia una misma y, al mismo tiempo, reconocer el impacto energético que generamos en los demás.
- Aprender a manejar los legados familiares, no como destino inexorable, sino como material energético que puede ser transformado.
Lilith es el arte de conjurar la propia vida:
no para dominarla, sino para dejar de ser poseídas por aquello que no hemos querido ver.
🌑Accede aquí al curso: Lilith · El arte de conjurar la propia existencia

